miércoles, 16 de mayo de 2012

Dolor que es placer

Cuando el dolor es placer es porque es buscado, intencionado y, muchas veces, compartido. Ese dolor no ahuyenta, sino que concentra los sentidos, nos conecta con nosotros mismos, y nos devuelve nuestro propio sonido: el rugir del deseo que nos galopa por dentro, el runrún del ansia que nuestro sexo alberga. Y, paradójicamente, provoca un silencio extremo, que nos frena y nos contiene, que nos prepara para recibir el éxtasis.

La resurrección de Campanilla

Estaba muerta. Sin fuerzas ya. Exhausta. Y ahora revive. Trae consigo los sueños almacenados en su mente durante ese letargo. Su menudo cuerpo está cubierto de polvo dorado. Al levantar el vuelo, su brillo caerá sobre vosotros y os llevará a un trance de sensual fantasía, donde vivir felices, en otra dimensión: la de nunca jamás

domingo, 13 de mayo de 2012

Lameré tu nuca para aprenderla

Nada detendrá mi lengua en su ávido recorrido. Mis ojos permanecerán cerrados para que sea ella la que lea tu nuca hasta aprendérsela de memoria. De ese modo tendré la seguridad de poder encontrarte incluso a ciegas. Una vez reconocidos tu sabor y tu olor, mis papilas podrán distinguirte entre cientos de nucas, por muy parecidas que sean.

Y tu piel grabará también la textura de mi lengua: su aspereza, su humedad caliente.

Será un encuentro a ciegas. No te dejaré volverte. No quiero que me veas. Solo quiero que me sientas.

miércoles, 9 de mayo de 2012

El universo ginecéntrico

La etología nos enseña que el hombre tiene una tendencia instintiva a la poligamia, y solo renuncia a ella una vez que sus pulsiones han sido debidamente controladas por las construcciones de la cultura. También nos enseña que no sucede lo mismo en el caso de las mujeres: al parecer nosotras venimos programadas para buscar al mejor macho posible que nos engendre crías de calidad.

Sin pretender yo negar esta evidencia científica, quiero advertir no obstante a los hombres, y al resto de las mujeres, que algunas albergamos en nuestro interior la semilla de un universo ginecéntrico. En él la mujer es el astro en torno al cual gira todo, con una masa tal, que nadie se libra de su campo gravitatorio. En el centro de ese universo, ella lo ilumina todo, y cuando da la espalda, se cierne sobre el resto la oscuridad más absoluta. Así somos algunas de nosotras: semillas de Rá, fuente de vida y destrucción.

lunes, 7 de mayo de 2012

Sólo tú ocupas mis sueños

Si llegas tarde y he caído rendida, no me despiertes aún. Seguro estaré soñando contigo. Ten un poco de paciencia; podrás oirme ronronear primero y gemir después, hasta gritar tu nombre. No me despiertes, por favor. Tan sólo obsérvame. Podrás así entender hasta qué punto sólo tú ocupas cada gramo de mi materia gris. Si miras detenidamente mis párpados, verás cómo mis ojos dibujan tras ellos tu silueta. Sólo espera. Y acerca tu cara a la mía. Huele mi aliento, que te devolverá el tuyo. Arrímate a mi pecho; oirás tu latido en el mío. No me despiertes todavía. Contén tu deseo hasta que la luz nos lama dulcemente. Entonces cuélate en mi sueño, dale cuerpo a tu sombra y hazme tuya. Por siempre tuya.

viernes, 4 de mayo de 2012

Casi un busto griego

Te parece un busto griego? No lo es. Nada más lejos de la escayola o el mármol. Late caliente, se le eriza el vello, que quiere hacerse presente y desea que lo roces con las yemas de tus dedos. Si sabes hacerlo a la distancia adecuada, conseguirás que se electrifique. Otros relieves más evidentes te llamarán a gritos, reclamando tu atención. Pero será el suave terciopelo que cubre mi piel el que, con susurros, acabará atrayéndote irremediablemente. Y al final ninguna otra cosa distraerá tu mano, que será esclava de recorrerme infinitamente.
Nunca menosprecies el poder de las pequeñas cosas.

martes, 1 de mayo de 2012

A caballo

A caballo entre una cosa y otra, entre mi mundo real y mi trastienda. Cuando me siento a descansar en uno, me levanto en el otro. Ya no sé dónde soy más yo, dónde está la más auténtica. Y así día tras día. Algo esquizoide todo esto. Pero esta soy yo al completo, supongo. No hay una sin la otra. Son partes de mí que se complementan.
Y soy así para mí misma, aunque no haya público en las gradas. A veces, para ser sincera, me siento un poco sola. Yo en mi mismidad. Me doy algo de pena. Pena de no poder compartir de verdad con otros seres parecidos a mí, o distintos a mí; con otros seres, en definitiva. Porque siento que tengo tanto por darme y para dar... Pero no me vale cualquiera, eso es cierto. No me vale cualquiera.