domingo, 18 de marzo de 2012

Mi cuerpo envuelto en sedas de nuevo

Pronto llegará el calor. Mis pulmones desayunarán bocados de aire limpio con olor a madreselva.

Mi cuerpo se sentirá libre de su prisión invernal de tejido espeso. Flotará envuelto en finas sedas que ondearán graciosas y dibujarán mi silueta. Mis muslos se sabrán de nuevo gemelos al notar el roce de uno contra otro sin nada de por medio.

Me sentiré otra vez ligera, y pasearé con decisión mi levedad por los senderos de asfalto, con la ilusión de quien porta un secreto. En la terraza junto al mar; allí te sueño y te espero

sábado, 17 de marzo de 2012

Una colada por tender

Junto a la lavadora. Entre la tabla de planchar y la secadora. Ahí fue donde me buscaste. Te acercaste sigiloso y me atacaste por sorpresa.

Imagino felinos tus movimientos anteriores: siguiendo el rastro de mi olor a presa hembra. Yo canturreaba. No hubo tiempo de percibir tu mano hasta que se coló decidida en mi entrepierna. Ah!, exclamé, y di un respingo. Quise girarme para mirarte, pero no me diste ocasión. Sujetaste firmemente mi cabeza por la barbilla mientras tu lengua recorría mi nuca despejada. Aturdida, involucrada aún en la tarea anterior, mi coño funcionaba autónomo, estoy segura, pues aún no había llegado el fuego del deseo a mi cerebro cuando él ya ardía. Y segregaba un mar de jugos urgentes para apagar el incendio entre mis piernas. Ya sin remedio, vano intento. Si tu deseo fuese sólo jugar era ya tarde. Ibas a tener que follarme, mi coño te lo exigía. Y así lo hiciste. Vaya si lo hiciste! Hay una colada por tender que lo atestigua.

jueves, 15 de marzo de 2012

De medio pelo

Todos salen del restaurante con sus regalitos de empresa empaquetados, sus abriguitos loden y sus trajes de medio pelo. Qué mal les sientan! Las corbatas les caen como soga al cuello.

Congregados a la puerta convierten la acera en salida de misa, sólo que su dios es otro y su ceremonia algo distinta. Aquí el pan se convierte en empanada de zamburiñas, chupito de caldo gallego y (a elegir) caldereta de cordero, ternera guisada o parrillada de marisco. Y el agua se transmuta en rioja o albariño. Su sacerdote, en lugar de sotana viste traje, éste sí, de pelo entero. Y monta en lujoso coche que viene a recogerlo, rodeado de acólitos, y con cara de satisfacción y alivio por librarse al fin de su feligresía convencida. Él que es un cínico, un escéptico de lo suyo, un descreído. Probablemente se llama Manuel, pero ni santo, ni bueno, ni mártir.

Cuando paso por delante se giran, me miran. Noto sus babas en mi nuca, su aliento alcohólico se pega a mi piel. Todos ellos tan cutres, tan grises y tan pagados de si mismos. Y una náusea grande, grande, me inunda, y me entran ganas de agarrar a uno por el cinto, bajarle la bragueta, comerle la polla hasta extraer todo su líquido fermentado de sudor y vino y después, ante sus caras de estúpido y lujurioso pasmo, escupirlo.

martes, 13 de marzo de 2012

Háblame al oído

Si me vendas los ojos y simplemente me hablas al oído, conseguirás que mi boca se reseque, mis labios se humedezcan y mis ingles te deseen. No necesitarás tocarme, ni rozarme siquiera. Sólo al notar tu aliento cálido, tu voz profunda, vibrará todo mi cuerpo en su misma frecuencia. Y me inundaré de un único anhelo: que me hagas tuya, pero tan lentamentente que tema perder el sentido del tiempo.

lunes, 12 de marzo de 2012

Parezco un regalo

Parezco un regalo, pero no lo soy. Vengo envuelta en celofán, con mi lacito y todo, pero no te engañes: no lo soy.

En todo caso, si me apuras, soy de esos presentes bienintencionados que, al final, acaban complicándote la vida: para sacarles el máximo partido requieren complementos extra, o vienen sin las pilas adecuadas, o necesitan de sumos cuidados para mantenerlos bien conservados.

No te equivoques conmigo. Soy una elección, no un regalo

domingo, 11 de marzo de 2012

Lava mi pelo por última vez

Me gustaría que antes de irte me lavases el pelo por última vez. Llenemos de agua tibia este barreño. Siéntame al sol. Tómame por los hombros, con esa delicadeza tuya, y échame hacia atrás.

Como sólo tú sabes hacerlo. Buscarás la mejor orientación para que la luz del sol no moleste a mis ojos. Con tu mano, cerrarás suavemente mis párpados. Me besarás en la boca, con un beso corto, que me sabrá a poco. Me pedirás que me relaje, y yo me dispondré a hacerlo, para así poder disfrutar más de tus desvelos.

Tus dedos desenredarán con cuidado mi pelo, preparándolo para recibir su bautismo. El primer contacto con el agua me sorprenderá, como siempre, y me arrancará una sonrisa infantil, de niña que descubre el placer inocente.

Mientras me enjabonas, me arrullarás con tu voz, dejando caer palabras hermosas en mi oído. Sentiré en mi cuero cada uno de tus diez dedos, acariciando, presionando, activando con mimos todo mi cuerpo. Me abandonaré por completo a ese placer que me envuelve y que avanzará como una onda por toda mi piel. Llegará hasta mis pechos, rebotará en mi ombligo, se expandirá hasta los dedos de mis pies, que se desperezarán como gatitos.

Me trasladarás a otro mundo. Tu voz me quedará lejos. Tus caricias lo llenarán por completo. Me traerás de nuevo, y por sorpresa, al regarme amorosamente, con toda tu dulzura y toda tu calma, como se riega una flor hermosa. Abriré los ojos y estarás ahí, contemplándome como la primera vez. Y en ese instante sentiré ya la añoranza de que me laves el pelo.


Por cuatro

Cuando esta noche follemos,
me multiplicaré por cuatro.
Con mis ocho piernas
te atraparé en mi tela de araña,
para así poder sorber tu verga
con mis cuatro bocas.
Y con mis ocho brazos
ataré un nudo fuerte
que, sin llegar a asfixiarte, te maree.
Cuando te tenga
en ese estado de semiconsciencia,
aprovecharán mis cuatro cerebros
para apoderarse del tuyo,
y lo poseerán de tal modo,
que no quedará neurona
que haga sinapsis sin mi permiso.
Tu placer será cuádruple,
cuatro veces más fuerte
estallará tu polla.
Me soñarás cuatro veces esta noche, y,
cuando mañana amanezcas,
la luz recortará en tu cama
cuatro siluetas.
Frotarás tus ojos, incrédulo,
y al abrirlos de nuevo,
ahí tendrás a tu única hembra,
plácida, satisfecha, aún durmiendo.