Temo fracasar en conservar mis recuerdos. Temo no saber escoger los mejores, es tan difícil saberlo...; y temo no saber guardarlos tan profundo, tan adentro, que no haya tiempo que los borre.
Tu voz, que ni siquiera ya tengo, se me irá deshaciendo poco a poco, y no volverá a pasearme. Mis páginas estarán huérfanas. Mis canciones sonarán huecas.
Cómo desandar este sendero sin borrar nuestras pisadas en la arena, que eso no quiero.
Igual que Neruda, puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Tengo la certeza de que no debes temer. No debes de temer que el tiempo erosione aquello que forma parte de ti.
ResponderEliminarTengo la certeza de que tus letras nunca echaran de menos la caricia de la mirada que las lee.
Tengo la seguridad de que en alguna playa las olas se han detenido perennemente para preservar las huellas de ese paseo.
Tengo, como Neruda, la convicción de que el amor gana a la desesperación por veinte a uno.
Pero si de algo estoy plenamente seguro es de que puedes hacer que esa voz te reconforte, te reanime o te alivie, incluso puedes hacer que te consuele; porque puedes hacer sonar esa voz en tu oído sólo con desear oír una voz amiga.